Domótica ameba

Oligatega (Noviembre/diciembre 2011)


Como poetas, no admitimos el derecho divino de la fuerza. Amamos desafiar a las fuerzas naturales, a las fuerzas políticas, al egoísmo animal

Claude Cahun , Ecrits

OLIGATEGA
DE LA TEURGIA CON UNA PEQUEÑA AYUDA DE LOS MUPPETS
por Lux Lindner

Querían que saliera oro y salió otra cosa, por todos los agujeros conocidos del cuerpo y por otros nuevos brutamente creados para la ocasión.

1

En principio, la computadora necesaria para trazar unas pocas rayas paralelas es cara, requiere de sponsors mezquinos, caprichosos y ansiosos de protagonismo; es complicada en su manejo, requiere asesores, tutores y supervisores; es dificíl de mostrar e instalar, requiere horas extra de ingenieros fastidia dos y la venia para su uso la dan curadores que están con un pie en el avión.

Pero la tecnología tiende a achicarse. El volumen del hardware se reduce drásticamente, empieza a entrar primero en una mesa, después en una mochila y aún después en un bolsillo. El software aprende a pasar sin permiso de una maquinola a la otra.

Al mismo tiempo se reduce el margen para mesianismos tecno-puristas dentro del ArteMismo. Los metarrelatos omnijustificadores empiezan a achicarse y derrumbarse unos sobres otros y tienen suerte si consiguen sobrevivir como refranes de ocasión en escenarios ficcionales.

2

En atención a todo lo anterior hay que decir que Oligatega es constructo de una época sin autopistas de vía única, signada por la democratización de las plataformas digitales; un colectivo de cuatro artistas que desde un barrio de Buenos Aires (el de Once-Miserere que difícilmente pueda ser considerado “polo tecnológico”) trash-bajan su mensaje con tecnología actual pero sin pompa ni golpe de timbal, recurriendo a la máquina cuando se la necesita y haciéndola dormir en la calle si no hay ganas de verle la jeta. Oligatega puede tener algún amor por la tecnología, quizás debilidad pero no devoción fetichista. La máquina es para ellos a veces salvavidas, a veces password, a veces una fuente de agua fresca en medio del desierto; pero no pocas es, muy simplemente, el idiota forzudo de la familia que puede levantar pesos que nadie más se atreve. Y eso es todo.

Toda realidad revela una doble instancia, la estructura que ‘es’ y la que la ‘hace ser’ la primera como coagulación de la segunda. El Teúrgo se opone al Teólogo, al canchero que tiene todo un discurso, que chatea con el Logos . El teúrgo “actúa-sobre”, “actúa-hacia”, por su cuenta y riesgo.

3

Cuando para Oligatega es necesario pueden convivir en la misma obra las técnicas tradicionales de representación con la pintura aplicada con pincel tanto como la animación digital, el assemblage y el holograma. El de Oligatega es un sistema de mixtécnicas para la producción de obras que se aleja de cualquier dogmatismo técnico o purismo homogeneizante, un modo que emite desde protocolos de impureza y contaminación reflejando que vivimos en condiciones de permanente obsolescencia; si se nos permite comprar una herramienta, es porque ya está anticuada.

El sistema de emisión de Oligatega se va conformando a través de los diferentes intereses y enfoques que tienen los cuatro integrantes. Para alguno de ellos el cuerpo del hombre es una cantera de fluidos y fragancias, para otro simplemente un paso intermedio en la gran escalera de la evolución. El procesador dual del Humano Responsable admite devenir un Yo-yo esponjoso marinado en líquido cefalorraquídeo, que si las papas queman puede ser pasado a un DVD re-ambicioso cercano a la condición Flatline de William Gibson o en las propuestas más desaforadas del Sr. Moravec.

Operativamte, alguno de los Oligatega tiende a la animación, otro al lápiz y la acuarela, otro al motor eléctrico encontrado y resucitado. En algunos casos la única manera de conciliar criterios y evitar episodios de violencia interna ha sido recurrir drásticamente al holograma.

No se ha pretendido unificar criterios formales o conceptuales y se aprovechan las discontinuidades para multiplicar las vías de acceso a un mensaje que está en permanente remodelación.

La Teúrgia groseramente definida: una herramienta neoplatónica para comunicarse con entidades extrahumanas o, al menos, para dejar constancia de que se está haciendo lo humanamente posible para obtener respuesta extrahumana.

4

En una temprana novela de Kurt Vonnegut que algunos de los Oligatega tienen en alta estima (concretamente La Sirenas de Titán) se habla de un Infundíbulum Cronosinclástico, una condición especial del espacio-tiempo que permite a un afortunado millonario y su inseparable perro estar en cualquier punto y momento del universo que se les antoje. El millonariete deviene así una especie turista omnisciente, peor dicho aún, deviene una Divinidad. Necesitaríamos una especie de Infundíbulum

(un embudo-túnel de multiaccesos simultáneos) para captar en un solo golpe las implicancias y relaciones de la obras aquí exhibidas. Pero al no tenerlo, dependemos de un texto lineal-sucesivo como éste donde trataremos de separar algo que normalmente está unido.

La teúrgia no hace magia, está al servicio de los Dioses, a los que va creando y acompañando.

5

Contenidísticamente se puede decir que en Domótica Ameba estamos frente al tipo de honestas emanaciones mitológicas que cabe esperar cuando varios cerebros sensibles (como los que forman el procesador central de Oligatega) han pasado por algunos miles de horas de pantalla con centro en los Muppets para colaborar a continuación en la producción de ficciones industriales en un país periférico.

El título de la muestra alude a las coquetas “casas inteligentes” de hoy por hoy, aunque más allá de una digitalización obediente y cuadradita de cableados y estado sólido se especula aquí con amebas inteligentes que forman la pared de un hábitat destinado a contener caracteres algo inestables emocional y molecularmente.

Las obras en sí no tienen nombres hechos y derechos , sino mas bien apodos, aunque éstos nos dan algunas pistas.

Podemos aventurar que el conjunto nos coloca en posición de ser circunvalados por una Escatología Cyberpunk donde son dignos de mención, sin ser exhaustivos, Don Zolido, Don Zoidberg, el Tío Fred, el Ekeko y el Oligaketo. Todos ellos tienen algún papel en un escenario de apocalipsis inminente y en parte ya viscosamente derramándose sobre nuestras conciencias.

La teúrgia no hace magia, está al servicio de los Dioses, a los que va creando y acompañando.

6

El Tío Fred es una especie de Colonizador Jubilado, curtido veterano de las guerras de acaparamiento y saqueo del Dispositivo (una especie de Hemingway –Teddy Roosevelt- Gral. Roca con algo de Tintín) que ahora en fase pantuflas atraviesa frecuentes períodos de recapitulación hipnagógica de sus trapisondas. A esta altura de las circunstancias (ha aparecido en obras anteriores de Oligatega) Tío Fred es una causa lejana pero omnipresente, un Deus Absconditus de prontuario que no es saludable examinar muy en detalle.

El Ekeko es un avatar transhumano de Tio Fred y está retratado en varias técnicas y momentos de su devenir alucinocrático. Lo que sabemos de él es que gusta de capas y mantos ostentosos con las cuales espera cubrir no tanto sus “vergüenzas” (no conoce esa palabra) como su rampante heterogeneidad material.

El Oligaketo, que morfológica y somáticamente debe mucho de su forma visible a los Muppets, es originalmente manejado por dos catatónicos a los que cuestiones de legibilidad han hecho pasar a segundo plano. Manifestación gruñona y senil de los anteriores, aspira a la categoría de cuerpo-con-órganos, aunque no sabemos si la suerte lo acompaña. A grosso modo es un gusano segmentado ciego que vive rodeado de instrumentarium perimido en la cueva-caverna que usa como plataforma de sus manifestaciones (doble contra sencillo que tiene alguna parentela con los “morloks” de H.G. Wells y los “donguis” de J.R. Wilcock). A pesar de su aterrador vozarrón se nos permite especular con que se va a ganar nuestra simpatía algún día.

Qué protocolos han de seguirse para relacionarse con estas entidades? Es fácil decir que “hay que tomarlos como lo que son”. Aunque ¿qué son, al final de cuentas? Tienen fisicalidad provisoria y nada definida; son casi más manifestaciones de energía antes que mónadas encargadas de albergar algún irrepetible milagro de la personalidad… Existen porque emanan, pero no es lícito que nos apoyemos en ellos con todo nuestro peso físico dado que materia, lo que se dice materia, no tienen. En lo que hace a una “Dialéctica del churrasco y el espectro”, el espectro lleva la delantera.

Alguien gritó y se produjo la creación, pero fue el designio de un momento. La creación es un soplo reacio a los designios del dios que articula.

7

Las vísceras de animales sacrificados un viernes por la tarde indican claramente quién está destinado y autorizado a escribir el texto introductorio al despliegue de Oligatega en Foster Catena . Así que empiezo a mojar la pluma de ganso el sábado por la mañana, sin poder cargar pelis en Cuevana por culpa del Sr. Speedy. Pongo por tanto algo pre-grabado para acompañar el flujo de la prosa, a saber La Máquina del Tiempo (Dir. George Pal 1960). Es una película de esas que uno cree conocer de taquito. Pero esta vez produce especial sorpresa entender que las escenas “domésticas” que nos quieren mostrar “el simpático jardín trasero del inventor que comunica con una típica calle inglesa” requieren para alcanzar su verosímil casi tanto o aún más efectos especiales que las escenas de “lejano futuro” y de mundo pesadillesco donde “morloks” temerosos hasta de la luz de un fósforo mastican en eterna penumbra costillares sangrantes de rubios tarados.

Traigo esta cuestión del “verosímil de lo cercano-evidente” a colación dado que en medio de muchos tópicos y técnicas identificables con la fantaciencia (y con la ciencia también, qué te pasa) Oligatega afirma rotundamente que éstos trabajos que tenemos delante de nosotros son una “reflexión sobre el presente”. Y podríamos decir; el presente indicativo de una mitología privada que se exterioriza.

Aunque (y ahí una incitante dificultad) puede no ser “el presente como se ve desde el presente” (tenaz trinchera del periodista apurado y el tomista al óleo) sino más bien como el presente que se recuerda desde el futuro, cuando son ya escandalosamente reconocibles todos los maquillajes, filtros y efectos especiales que han hecho posible semejantes episodios de alucinación socialmente consensuada; cuando ha amarilleado el barniz sobre los aspectos más “actuales” y créole-trash y de una “civilización de cantidades” que cree sacar tesoros de las profundidades y en el momento de la verdad no puede distinguir oro de un vómito de mercurio.

Estamos en aquel punto, tal vez lindante con la adultez, donde lo más difícil de presentar no es el modo potencial, ni el subjuntivo, sino mas bien, el presente del indicativo.

Las Divinidades seguirán existiendo sin dignarse a bajar la escalera. Los Muppets heredarán el azul del cielo y el bípedo implume, con mucha suerte, sobrevivirá despiojando al simbionte.

8

Si tu impaciencia y tu ansia de simplicidad te lo exigen, bueno, adelante. Sin miedo. Elimina los efectos especiales. Si queda algo, no serás tú.

Del 11.11.2011 al 30.12.2011

Oligatega | Gelatina | Acrílico y tinta sobre impresión digital | 29 x 40 cm. | 2011

 

 

 

 

 

Oligatega | La despedida | Tinta y acrílico sobre papel | 24 x 38 cm. | 2011

 

 

 

 

 

Oligatega | La procesión de la cebolla | Tinta y acrílico sobre papel | 30 x 34 cm. | 2011

 

 

 

 

 

Oligatetga | Ekeko | 2011

 

 

 

 

 

Oligatega | La torta de tiempo | Tinta y acrílico sobre papel | 30 x 34 cm. | 2011

 

 

 

 

 

Oligatega | Tecnopuristas 1 | Imagen digital | 22 x 45 cm. | 2011

 

 

 

 

 

Oligatega | Prip | Imagen digital | 50 x 65 cm. | 2011