La cosmología del poroto

Lucila Gradin (Septiembre/Octubre 2014)

Leyenda del poroto blanco
Leyendas de Yucatán

Hubo una vez un hombre muy bueno, pero era muy pobre, y todo le salía mal. Un día pensó que si vendiera su alma al diablo cambiaría por completo su vida.
Entonces se concentró a media noche para invocar al diablo, quien conociendo a esta persona por su bondad, acudió inmediatamente al llamado.
Y le dijo así: ¿para qué me llamas?
Respondió el hombre: quiero vender mi alma y pensé que estarías interesado en tenerla.
Efectivamente, como eres muy bueno me gustaría tener tu alma para siempre. ¿Qué quieres a cambio de ella?, le dijo entonces.
Entonces el hombre le respondió así: solo quiero siete deseos, uno para cada día de la semana.
Riéndose, el diablo le dijo así: pídeme lo que quieras y lo tendrás de inmediato
Muy bien dijo el hombre.
Para el primer día quiero mucho dinero. Inmediatamente sus bolsillo se llenaron de monedas de oro.
Para el segundo, pidió tener buena salud y pronto se sintió fuerte como un buey.
Para el tercer día pidió bastante comida buena. Entonces su mesa se cubrió de de los más exquisitos manjares, que inmediatamente devoró hasta llenarse por completo.
Para el cuarto día, pidió mujeres hermosas. Al instante se vio rodeado de las más bellas mujeres que jamás había visto.
Y así para el quinto día pidió mucho poder.
Y comenzó a vivir como el más importante de los caciques.
Y cuando vio que todo lo que pedía se le concedía de inmediato, para el sexto día pidió viajar a tierras lejanas y en un instante fue trasladado a los lugares más exóticos y pintorescos del mundo.
Entonces Beytúuno’, el diablo, al ver que le quedaba una petición le dijo de la siguiente manera: ahora piensa bien en lo último que vas a pedir, recuerda que te queda una sola oportunidad para que te cumpla todos tus deseos y así tu alma será mía.
Muy bien respondió el hombre, y se puso a pensar y dijo así: ahora sólo quiero que laves esos frijoles negros hasta dejarlos blancos, blancos. Y le dio agua.
El diablo echó carcajadas ya que lo que había pedido el hombre era lo más fácil para él.
Y así se puso a lavar los frijoles pero por más que los cepillaba, no quedaban blancos.
Eso hacía cuando comprendió que había caído en una trampa, y el hombre bueno había resultado más inteligente que él, por lo que se dio por vencido y no pudo llevar su alma.
Y tuvo que decir: esto no me volverá a pasar.
A partir de hoy habrá frijoles negros, blancos, amarillos, rojos y pintos.
Así como me lo contaron te lo cuento.

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La cosmología del poroto
Forzar la naturaleza para modificar una escultura y que cada escultura modifique el total de la instalación y que la instalación se convierta en un dibujo y que el dibujo sea el rastro del crecimiento del poroto.

La germinación como gesto escultórico
Cada pieza está hecha de yeso y algodón. Ambos se encuentran en tensión; polarizados en sus opuestos contienen un poroto. El clima: el sol y la lluvia actúan como elementos fundamentales para cambiar el paisaje escultórico que lentamente irá pasando del blanco al verde.

El crecimiento de la semilla es un dibujo
Generar un ambiente para brotar los porotos. Peceras de vidrio: algodón, papel secante, agua, luz natural y diversos tipos de porotos. Todos estos elementos reunidos durante un mes y medio dan como resultado un dibujo que es el rastro, la huella del crecimiento del poroto.

Lucila Gradin | La cosmología del poroto | Instalación (detalle) | Yeso, algodón, y brotes de porotos | medidas variables | 2014

 

Lucila Gradin | La cosmología del poroto | Instalación | Yeso, algodón, y brotes de porotos | medidas variables | 2014

 

Lucila Gradin | La cosmología del poroto | Instalación (detalle) | Yeso, algodón, y brotes de porotos | medidas variables | 2014

 

Lucila Gradin | Rastro del crecimiento | Pigmento natural sobre papel secante | 50 x 70 cm. (c/u) | 2014

 

Lucila Gradin | Rastro del crecimiento | Pigmento natural sobre papel secante | 50 x 70 cm. | 2014

 

Lucila Gradin | Rastro del crecimiento | Pigmento natural sobre papel secante | 50 x 70 cm. | 2014